viernes, 25 de diciembre de 2015

No me compares, amor.

No me compares, amor, no arruines mi paseo bajo la lluvia de esa forma. No quiero que me digas que no caminas con nadie como caminas conmigo porque soy la única persona que conoces que sabe ver la vida de una forma tan hermosa.

¿No te das cuenta que lo hermoso es la lluvia, y mi forma de verla y de sentirla me hace uno con ella? La lluvia y yo somos unos, y si nos separas de la lluvia y me pones a un lado, y separas tu pasado y lo pones en otro, luego de las sumas y las restas necesarias para la comparación ¿dónde queda la lluvia? ¿ves? Hay más nubes en tu mente -y en la mía que produce esta conversación imaginaria- que en el cielo que nos empapa.

No sé si me dices que soy mejor que nadie porque de verdad lo piensas, o porque tienes miedo de lastimarme y de perderme. Tal vez si lo formulase a la inversa tendríamos la respuesta.

Sí, ya había pensado hace mucho que tenías amantes además de mí, más que pensado lo había asumido. Creo que es más sano pensar que todo el que se acuesta conmigo puede acostarse con quien le da la gana. Sin embargo, siempre hay algo de mentira en el razonamiento prefijado. Cuando me dijiste -porque te pregunté- que sí tenías otros amantes, un licor ardiente sentí inundar mi sangre empezando desde el corazón. No sé de dónde habrá salido tanto dolor, debe ser de mi mente dormida, porque no hubo pensamiento que me lastimara, simplemente me sentí inconsolable.

El primer impulso fue el habitual, compararme y decir que nadie iba a darte lo que yo, lo cual ambos sabemos que es cierto, pero al permitirnos esto, nos estamos condenando a la desgracia, la desgracia de mojarnos sin sentir la lluvia. Porque cuando uno se compara se lastima, y si no podemos vivir sin compararnos entonces no es vida en absoluto.

Recuerdo que te detuve cuando te confesé que me sentía mal y trataste de decirme que eso con ellos no es ni parecido a lo que es entre nosotros. Tal vez sea cierto porque todas me han dicho lo mismo, pero si acepto eso, me aislo de la realidad para encerrarme en un cuarto oscuro a repetirme que soy genial, que nada malo pasa, llenándome de odio y de dolor y de miedo.

No sé cuántas veces ya me ha pasado que suelo confundir con el amor a esa preciosa y patética emoción que siento junto a las personas que me permiten adorarme a mí mismo a través de ellas. Me doy cuenta de esto porque siempre que escribo poemas de amor es por alguien que dice sentir por mí todas las cosas que yo quisiera que todos sintieran por mí, lo cual es inseguridad, y por eso siempre termina en un placer embriagador y con un desgarro como resaca.

Ahora que he visto porqué me dolió tanto, creo entrever también porqué me gustas tanto, y es tan triste darse cuenta de que uno es el responsable de su propia miseria, y me refiero realmente a darse cuenta, no a tener autocompasión que es otra forma de evadirse, ni a decir que no eres tú soy yo. Hablo seriamente, hay un momento en el que uno se siente totalmente miserable por no tener más opción que ser libre. Y además, me acabo de caer de culo en el barro, y no quiero ni que me toques para levantarme.

No sé que hacer con este resentimiento que siento por ti, que ni siquiera es por ti sino por la imagen que hice de ti, para poder adorarme a través de ella. Tal vez nunca te quise, pero cómo negarlo, si te adoré tanto, uno no puede adorar tanto a otro ser vivo sin que esta adoración se deba a otra cosa, a una carencia interna más que a una apreciación del objeto adorado.

Yo soy el resentimiento que siento por ti, ese resentimiento no es un intruso que se metió cuando supe lo que había sabido hace tanto tiempo sin querer saberlo. Yo soy esta inseguridad de compararme con los otros, soy este miedo al futuro que me llena de terror al escribir esto porque siente que escribirlo es sacarte de mi vida, así como también soy estas ganas de correrte a patadas de mi vida por haberme lastimado, es decir, por permitir que me desmienta a mí mismo.

Hay demasiadas cosas aquí, y nada de eso es el amor.

No me compares, querida, no te engañes diciendo que me quieres como lo hice yo.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Carta a Ivanna

Ellos piensan que estás maldita porque no vas a ver jamás las cosas hermosas, y tienen miedo de algún día no poder verlas ellos, y además (y peor) te tienen lástima, y no hay nada peor que tener lástima.

Lo cierto es que ellos tienen una ceguera peor, ellos pueden ver las cosas bellas y hermosas pero no quieren hacerlo, prefieren ponerles nombres, y cuando le pones nombre a lo bello, en ese instante se vuelve completamente invisible, o peor aún, insentible, si nos damos el lujo de inventar palabras, como ha sido y será siempre en la literatura Raga.

Ellos tienen lástima de ti, dicen: oh, jamás verás lo que yo veo. Pero ellos dejaron de observar hace mucho tiempo, porque se conformaron con definir las cosas.

Hay algo que quiero mostrarte, y es que un sitio jamás es dos veces el mismo sitio. Dicen que el color es tu mayor ausencia, pero ellos llaman color a un mero tono que aparece en sus mentes luego de decir esa palabra. Y yo quisiera mostrarte los colores, lo que realmente son; teniendo en cuenta siempre, que un color no se queda quieto sino que siempre va cambiando.

 Las palabras tienen colores, colores que deben sentirse, y que se pueden sentir con el sonido. Quienes piensan que la música no se puede tocar, es porque jamás han sido tocados por la música, simplemente caminan junto a ella pero no dejan que ella los toque y los convierta en la música misma al dejarse tocar por ella.

Cuando digo verde no quiero que trates, como la mayoría, de tener una idea que sustituya al verde, quiero que al decir verde te sientas descalza, sientas la grama húmeda en donde caminamos cuando viniste a casa, y la punta de cada hoja de césped te picaba un poquito porque hacía sol.

No es lo mismo ver que sentir, y caminamos durante horas por el bosque, porque yo supe desde el primer momento que esos kilos de más se iban a ir, no para que alguien te acepte o te desee o te necesite, sino que se iban a ir porque íbamos a caminar, a caminar no para llegar sino para sentir.

Y tú veías muchas cosas que yo no podía a fuerza de verlas, como esos pájaros que parecían pelear, y luego yo te hice un sonido de vibración con mi dientes en tu oído que te dio cosquillas y te dije que así se sentía verlos, cosquillas puras.

Luego vimos (sentimos) ese caballo y nos pasó por al lado una gringa idiota que repartía el correo y nos vio como si fuésemos imbéciles por estar más atentos al caballo que a su urgencia por saber dónde quedaba la casa Night Neen Chinga A Tu Madre Pinche Puta y le dije que no sabía porque tú eres ciega y yo ando demasiado ocupado viendo las cosas hermosas que tú escuchas como para pensar en los chingados números de las chingadas casas.

El caballo era precioso, casi tanto como la gringa, pero mejor porque él no andaba desesperado por su comida. Deberíamos aprender de los caballos -te dije- comen grama y no viven con tanto drama, y empezaste a reír, y eres tan hermosa y tan parecida a Ethel cuando ríes; y me di cuenta de que no sé muy bien si este bosque es tan hermoso como tu sonrisa o si las cosas bellas son tan indivisibles como indescriptibles, y definitivamente es inútil hacer categorias de lo hermoso, porque lo que es bello no es más o menos bello, sencillamente es precioso o no lo es; y ya vez, Ivanna, trocito de Ethel, sonrisota hermosa, salimos a enseñarte a ver el bosque y al final eres tú la que me enseña a ver lo hermoso, preciosa Ivanna, trocito de Ethel.

Y se supone que debería terminar esto, decir lo que vimos, lo que sentías al escuchar al caballo patear la grama mientras comía, pero es que uno luego de ver tu sonrisa se da cuenta de las cosas no terminan ni empiezan, de que eso de empezar y terminar es un desorden de la mente, que nos hace creer que la historias necesitan un final, y la belleza explicación.

Uno no puede terminar un cuento luego de que empieza tu sonrisa, porque tu sonrisa es mucho más de lo que se puede ver en la palabras, Ivanna, gorda hermosa, pedacito de Ethel.



lunes, 7 de diciembre de 2015

Manifiesto poético de Victor Hugo Raga

Es necesario rescatar a la poesía. No lo digo para crear un movimiento nuevo, o para que se me sea adorado y hacerles creer, que adorándome, rescatarán a la poesía. La poesía que se hace es pésima, no porque no sea intelectual, debido a que un árbol no necesita tener un concepto para ser hermoso. Sino porque es mediocre. Propongo que cada uno de los que siente la poesía -incluyendo a aquellos que se hicieron famosos por ponerse a llorar 5 minutos escribiendo algo y excusan su éxito comercial diciendo que no se consideran poetas- que escriba como si la poesía no hubiese sido escrita nunca antes. ¿Si fueses el primer ser humano que escribe, cómo escribirías? Lo que tratamos de hacer no es decirles cómo hacer poemas, sino darle a este genero un tono profundo, no para inventar conceptos que se terminen haciendo podridos como los que ya están, sino para escribir lo que más nadie puede: la poesía del libro que cada uno lleva dentro; sin la habitual comodidad que sienten los poetas de moda a ceder ante la vanidad de ser adorados por darle al publico lo que el publico pide, que básicamente pide que se repita la misma formula, que se les entretenga para olvidarse de sus problemas, para no tener que comprometerse con el mundo sino que es suficiente con hablar de él, con quejarse.

No seamos corruptos, amigos poetas, vamos a escribir como acto de amor y no como acto de vanidad, vamos a volvernos poetas incorruptibles, puesto que es la única forma de salvar este genero tan podrido que se llama poesía.


Es hora de que se destruya el concepto de la poesía, de que los poetas salgan de las ventas y del miedo al hambre, para que recorran el mundo, contagiando de vida, mientras viven; y no mientras fingen que viven, sólo para ser adorados.

La poesía no como forma de entretenimiento, sino como forma de ser libre. O mejor, como libertad sin formas.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Desambiguación de un café (cuento corto)

No sé hasta cuándo me va a pasar esta mierda, en serio, me pasa siempre, siempre me pasa. Cada vez que intento servir el café se me derrama por la parte de abajo del pico de la jarra. He intentado de varias formas pero siempre es lo mismo, lo mismo siempre. Creo que el café es como esos animales que te huelen el miedo y cuando te ven medio caga'o, zas, se derrama.

No creerían el esfuerzo que hago para que no se den cuenta de que se me ha derramado, saco el trapo con sigiloso ahínco; y es casi un hábito, el derrame y el limpiar se han vuelto parte del proceso de servir café. Como no puedo corregirlo procuro hacerlo de forma veloz, y de forma natural, sin quejarme de mi torpeza para que todos incorporen esto como suelen incorporar a su cotidianidad cosas aún más extraordinarias.

A veces el maldito portugués hediondo -mi jefe- ve cómo se me derrama, y yo me aseguro de no demostrarle el más mínimo miedo, con los jefes siempre es la misma vaina, no saben que te equivocas al menos que les falte plata o te vean caga'o. Lo mismo ocurría con mis padres, decían que no me esforzaba para nada, que no me esforzaba, decían. Y era cierto, jamás me he esforzado y puesto empeño en nada como el que pongo en esconder -y a la vez incorporar- el derrame del café en la vida de los otros. Es asombroso lo mucho que uno puede esforzarse simplemente por una vagina.

Naturalmente cuando hablamos de vagina hablamos de otra cosa, algo que tiene que ver más con la vanidad que con la persona en sí misma. Si realmente nos importarán las vaginas no estaríamos tan interesados en cogerlas. Lo cierto es que quizá podamos insinuar que hay dos caminos que suelen seguir los hombres: uno es el de tener talento para poder tener mujeres, y el otro es el de ir por las mujeres a fuerza de no tener talento, y algunos hacen de este ir por las mujeres su talento.

El problema cuando como yo, conquistar mujeres se vuelve tu talento, es que sencillamente de esas cosas no te desprendes tan fácil; eres mejor que todos los hombres a la hora de seducir, pero al mismo tiempo seducir se vuelve una cosa mucho más seria para ti. Lo que trato de decir es que a los tipos normales les rompen el corazón, a mí me rompen el ego, y esa joda duele más.

Angie trabaja aquí desde hace tiempo, no entiendo cómo puede alguien trabajar en una panadería al menos que odie profundamente su existencia y disfrute de recordarlo cada día, una especie de sadomasoquismo existencial; lo mismo que ocurre con los que leen los libros de Onetti o de Camus. Sólo que con mucha menos arrogancia e intelectualidad.

El salario es una mierda, no simplemente por ser en Venezuela, ha sido así incluso antes de Chavez, y es casi por sentado que si trabajas en una panadería tendrás un jefe que es más imbécil que tú -Aunque cueste creerlo-. ¿Qué clase de criatura prepotente puede creerse jefe de alguien sólo por supervisar que hagas pan y sirvas café y por chuparle el pene a un portugués hediondo?

A Angie la intenté enamorar con poemas, pero por supuesto uno no puede ir a una discoteca y esperar que alguien que tiene un letrero en la frente que dice: "Doy culo por teléfono y doy papo si me llevas a pasear en tu carro" esté interesado en poesía, los deseos siempre se interponen entre nosotros y lo que tenemos al frente, seguro he pasado por al frente de mujeres más inteligentes -y como el lector ya intuye, más bonitas- que Angie, pero yo ando muy ocupado en sus tetas como para verlas. Lo cierto es que las tetas no son gran cosa, en las fotos son una cosa tremenda, pero cara a cara no son más que grasa colgando. Lo que importa es lo que representa: lo que nadie te invitó pero precisamente por eso quieres tener.

La pobre Angie es tan tonta y quizá por eso me gusta, no tiene idea de mi existencia, de mi profundidad, y eso me encanta; es esa y no mi labor en la panadería y el maldito café que se derrama mi verdadero masoquismo. Saber que puedo tener a cualquiera -o sea, unas dos o tres opciones, por lo menos- pero a ella no, y que aunque le empapara la cara de semen sería lo mismo; bueno, no, sería mucho más rico que estas manos oliéndome a café y a trapo. Pero algo me dice que no puede verme y al mismo tiempo sí, algo me dice que sabe que soy una buena persona -Eso no es difícil, cuando uno escribe poesía creen que eres bueno sólo porque les resultas estimulante, como todo en la vida, Supongo- pero ella quiere otra cosa, ella tiene ego, por eso sigue trabajando aquí a pesar de que pudiera estar feliz de la vida con el hijo de un viejo con dinero, o en su defecto con el viejo mismo. Pero sigue aquí, y por eso yo también sigo, porque uno se vuelve poeta para que los otros se humillen ante la belleza que creas -Realmente no, uno se vuelve poeta por dolor, pero se mantiene siéndolo por poder- y tengo que encontrar una manera de dominar a esta mujer, de controlarla, de hacerla necesitarme, de que venga a limpiarme el café y decirle que se vaya porque no la necesito pero se quede ahí porque no sabe cómo irse.

Pero lo cierto es que no la he tenido ni voy a tenerla nunca, lo cierto es que renunciaré, lo cierto es que abandonaré mis deseos perversos -porque la maldad siempre está en lo que se desea, la consumación del acto carece por completo de maldad- y me iré a quién sabe dónde, y leeré mucho para olvidar mis recuerdos a fuerzas de construirlos. Y seguramente soñaré con ella, con esos senos que serán de otra porque no se los he visto, con el sabor de los pezones de otra, con todo prestado pero con la mascara de ella. Porque al final uno siempre desea a la misma mujer, y siempre uno se folla a la misma mujer; pero lo que importa, a lo que uno se aferra, es a su mascara, a esa parte de ella que no existe al menos que se mantenga frustrada, porque las máscaras de las personas sólo se ven en nuestros sueños cuando nos duelen. Y las personas mismas están ahí, pero no podemos verlas, porque se nos derrama el café y hay que limpiarlo muy rápido, porque si no puede ser que nos vean sin nuestra máscara, y de pasar eso tendríamos que aceptar que los otros se quiten las suyas; y ya no habría deseo, no habría dolor, no habría café, ni portugués de mierda y todo iría tan bien y sería tan tranquilo.

Pero me sigo aferrando, pero me sigo aferrando, sin perder la esperanza de que un día pueda arrojarle el café en la cara al viejo portugués hediondo y pueda cogerme a Angie como a la miserable puta que no es, y luego seguir, seguir, buscando con desesperación otro café el cuál limpiar antes que todos se den cuenta, y otra máscara, que me tape los ojos por completo, para que se me pueda derramar el café, y sólo darme cuenta una vez de que esté en el piso, y echarle azúcar, y lamerlo, y que todo sea tan hermoso, porque por una vez todo dejaría de ser lo mismo, lo mismo siempre, esta maquina incesante de repeticiones a la que llamo máscara, y jamás se me cae de los ojos.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Relato: nostalgia de lo una vez odiado.

Pienso en la casa de mi abuela. Sé que la idea de la nostalgia es añorar lo hermoso que nunca más será. Pero es que cuando pienso en la casa de mi abuela lo único que me viene a la mente es que su cocina olía a chiripas y cucarachas. También recuerdo que las jarras de plástico donde bebían agua olían a asco y se les acumulaba en el borde una especie de residuo muy parecido al vómito o al papel desintegrado cuando tiene muchas horas flotando en el agua.

Mi abuela estaba renuente a beber agua mineral, de la que venden en un recipiente de 18 litros y es la que todos consumimos debido a que hasta los ateos preferimos encomendarnos a dios primero que al servicio publico, o sea, primero muerto que arriesgarme a beber el agua del chorro. Sin embargo, los pobres la consumen desde niños y se cree que esto hace que sean inmunes a sus bacterias. Algo parecido a lo que ocurre cuando hay un perro de pedigrí que se muere si le estornudan cerca pero al perro callejero no lo mata ni el sida, si es que pueden contagiarse. Estos botellones eran ofrecidos por hombres que pasaban por las veredas con un estruendoso pero entrañable grito: elagúa elagúa mineral elagúhá. Y yo los veía irse porque mi abuela les gritaba apresurada, como huyendo de la tentación: no gracias, con esa voz de tenor colombiano que era su principal documento de identidad.

No sé si me dolía más que el agua fuese tan barata y los tipos hasta te hacían el favor de cargar los 18 litros y meterlos en tu cocina, tan amables, con sus rostros de perros que reciben la primera caricia en semanas y jadeando como si desearan poder llevarse la sombra de dentro de la casa para acompañarlos por el resto del hipersoleado día de trabajo, o si lo que me dolía era el motivo por el cual mi abuela no compraba el agua.

Mi abuela no compraba el agua porque su devoción por su marido era enorme, tanto que se parecía a una estupidez insondable. El marido de mi abuela había instalado él mismo el filtro-purificador de agua que usaban. Y jamás le habían hecho mantenimiento, pero si quiera proponérselo al marido de mi abuela, podría ser tomado como una falta grave, una excusa perfecta para que la abandonara durante el fin de semana y se fuera solo a su casa hecha por él, a la que todos llamaba "la parcela", que era como decir: "el reino".

Nota que digo "el marido de mi abuela", lo llamo así porque de esa forma mi padre se refería a él. Lo pronunciaba con un enorme grado de rencor. Básicamente porque mi abuela fue una huérfana y como suele pasar, los huérfanos abandonan a sus hijos. Yo creo, en lo personal, que es el resultado de vivir huyendo de los problemas o traumas en vez de afrontarlos: inevitablemente crecen y crecen a fuerza de repetirlos hasta sin darte cuenta -o ignorando que te das cuenta-. Lo cierto es que mi abuela no podía encontrarse un marido porque lo hacía su amo, y si mi padre intentaba hacerla razonar o por lo menos pedir un poco de justicia, mi abuela le arrojaba un plato y si lo esquivaba lo castigaba por dejar que el plato se rompiese.

Mi padre creció haciéndose inteligente y anhelando el poder, que el pensaba era la única forma de no ser jodido por los otros. Por supuesto una vez que lo tuvo se dio cuenta que era una perdida de tiempo, pero lo siguió manteniendo porque le gustan mucho las putas y el whisky. Y siempre le pareció que mi abuela era despreciable pero jamás pudo vivir sin ella. Cuando tuvo dinero le regalaba cosas, quizá para ser por fin él el dueño de su madre, pero aún así ella prefería preferir al marido. Del que he venido hablando, porque fueron muchos antes que él.

Mi abuela conoció a el marido de mi abuela porque mi padre lo llevó a casa; en otros tiempos, antes de mi existencia, la casa de mi abuela era el sitio de las fiestas. Tenían muchos amigos de esos que están contigo en las fiestas y también en, bueno, están contigo en las fiestas. El marido de mi abuela era 23 años menor que ella, y cada vez que tomaba se le salía lo amanerado y se creía un intelectual irresistible por su bigote nietzscheano.

Mi padre soñaba ser militar o policía, porque pensaba que sería como en las películas gringas. Donde a uno lo tratan como un héroe básicamente por ser un asesino.
Pero una vez le hicieron una prueba psicológica y le preguntaron qué haría si veía a su madre chupándole el pene a su marido. El resultado fue que declararon a mi padre incapaz del porte de armas, no supe más detalles.

Una vez mi padre le regaló a mi abuela un televisor enorme, y ella se lo regaló a su marido. Y cada vez que mi padre entraba a su cuarto de infancia (donde dormía yo, que era un asco) encontraba mi abuela sentaba en ese colchón de 20 años de antigüedad en el cual te sentabas y era una mezcla de resortes y polvo porque vivíamos justo al lado de un autopista, esto quiere decir que terminas de barrer la casa y ya está sucia otra vez. Por este hecho mi abuela se daba el lujo de no limpiar nunca y por eso siempre olía a chiripas y cucarachas. Cuando encontraba a mi abuela, sentaba en esa asquerosidad que era mi hogar por esos tiempos, viendo sus novelas en un televisor tan viejo y feo que describirlo sería de mal gusto. El pobre de mi padre se enfurecía y no podía creer cómo una mujer podía ser tan boba.

Y lo que más lo puteaba era que el marido de mi abuela se pasaba viendo el programa chavista de la hojilla, que lo hacía un tipo rico que decía que cada cosa que ocurría en el país era una conspiración de la CIA. El marido de mi abuela se cría un super intelectual de izquierda, no sé cómo alguien puede creerse intelectual por aceptar algo sin cuestionarlo.

Les comenté acerca de "la parcela" era un lugar hecho por el marido de mi abuela, porque el tipo sí que era inteligente para muchas cosas; sabía bordar, sabía de química, de un montón de cosas. Todas despreciadas por mi padre porque él cría que a un hombre lo único que tiene que importarle hacer es hacer dinero. Y como el marido de mi abuela era socialista, esto los ponía en lados perfectamente opuestos, pero idénticamente estúpidos.

La parcela era un sitio sin tecnología, iba ahí cuando los visitaba su amiga la bruja, y también el gordito que era amante de el marido de mi abuela y que todos notaban que eran amantes menos mi abuela, que como muchas personas, niega solamente las cosas que son encandiladamente claras.
Solían hacer rituales santeros, conocidos popularmente por el colectivo prejuicio cristiano como "brujería". Era curioso que el marido de mi abuela negara a Dios pero se mantuviera fiel a sus creencias santeras.

Afortunadamente nunca vi esas posesiones demoniacas, lo que si recuerdo es que una vez se metieron unos ladrones a robar, debías ver la cara de imbéciles que pusieron cuando buscaron por toda la casa y se dieron cuenta que esta gente vivía con menos comodidades que ellos mismos. A mí me gustó mucho, porque eso hizo que mi madre no volviera a llevarme a un lugar tan aburrido.

El gordito que era el amante de el marido de mi abuela (mientras escribo esto he recibido la noticia de que murió de depresión y estaba tremendamente flaco por la enfermedad) una vez me dio clases de matemáticas porque iba mal y era profesor de vocación, dando clases fue donde conoció al marido de mi abuela. Sus clases eran entretenidas, explicaba bien, y se comía un promedio de 13 ponsigués cada vez que me iba a explicar algo. Y masticaba desesperado como los pobres canarios de mi abuela, a los que él contemplaba con ternura y como con una mirada perdida, como si el pensara que esos canarios enjaulados en la tortura de no poder volar libremente fueran él y el marido de mi abuela. Bueno, eso no es cierto pero le queda bien al relato, así que vamos a suponer que así fue.

Abuela compra el agua, sálvame a mí de la sed y de tu repugnante vida. Y salva a tu marido de su hipocresía, sálvalo de ti, sálvate de él. Sálvame que me deshidrato y tú maldita cocina huele a ratas, cucarachas y chiripas.

No todo puede ser leer. (ensayo sobre un poema de amor)

No todo puede ser leer,
con no leer la poesía que está de moda
las novelas que están de moda
y al hijo de Vargas Llosa
es suficiente.

Ella es romántica, y se calla
porque piensa que si me dice algo
puede parecer muy tonta.
-No eres tonta, linda, eres tontísima.
Y eso es de las cosas que más me gustan.

Ella me trajo los poemas de amor.
¿me los regresó? No, un poema de amor
es nuevo o sino es totalmente falso.
Uno no siente el mismo poema de amor
dos veces, de la misma forma, en la misma vida.

Nada que puedas leer te hará escribir un poema de amor.
el poema de amor te lo hacen escribir
esas personas que te hacen sentir maravilloso
por ser como eres, por sentir lo que sientes.
Sin intentar algo, sin pretender algo
son como niños que se tropiezan con un árbol
y cuando le hablan, el árbol descubre que es árbol
y que se siente maravilloso serlo, porque un niño lo dijo.


Estás aquí, mi amor, a veces eres
romántica de la forma más tonta
pero no cursi
porque cursi es quién dice idioteces
esperando recibir algo
tú eres simplemente romántica
y tonta
y te encuentro en todas partes
y me pasan cosas tremendamente incomodas
por andar contigo
por sentir que la vida son esos momentos contigo
y no los momentos que hago lo que se supone que debo hacer
porque nadie en el mundo debería hacer otra cosa que mirar
cuando encuentra por primera vez en la vida
unos ojos como los tuyos.

Y cuando me quedo sin lo que se supone que me conviene
porque lo perdí por andar contigo
más tiempo del que la normalidad
(esa mal parida)
le permite a las personas
(a las personas, no a los amantes,
ningún amante se somete por otra cosa
que no sea el amor)
me importa muy poco
porque nada me conviene más
que darme por completo contigo.

Y nos quedamos en silencio,
nuestros silencios tienen un sonido propio
ni los libros saben callarse de una forma tan hermosa.

No todo puede ser leer,
hay suficientes libros en el mundo
(de los buenos, ojo)
(y cuando digo bueno
no me refiero a que sean buenos
porque los recomiende Vargas Llosa)
pero cada quién tiene el suyo propio
y aunque disfruto de escucharte
citar a los autores que me gustan
y no disfruto tanto o disfruto de otra forma más cruel
escucharte citar a esos autores tremendamente cursis
y bobos y verborrágicos y que dicen sentir tanto
que parece que jamás han sentido nada.
Y entonces me pregunto cómo cosas tan bellas
y cosas tan tontas pueden andar juntas
y compartir el cielo que es tu bella sonrisa
un cielo que se incendia
y el humo hace
que se te cierren tus ojos
y calientas tanto
y enciendes tanto.

Y me gusta amarte de esta forma silenciosa
mirándote profundamente
y amando todas las cosas que me recuerdan a ti
la sonrisa de tus hijas
la vida
... el arte de vivir.



jueves, 26 de noviembre de 2015

Pedacito de Ethel

Quiero saber, de verdad quiero saber
¿por qué es tan fácil romperse?
volver todo lo fácil tan complicado
tú sólo querías un poeta genuino
no uno que escribiera pensando:
oh, sí, si escribo: eres más que sol para mí:
seguro consigo bajar bragas de mujeres tontas.
De esas que se mueren por los poetas
no de las que mueren de poesía.

Querías algo genuino,
te cansaste del título
de ser la oficial
porque ¿de que sirve ser la oficial
si van a darte un poema
en papel carbónico?

Anhelabas ser única
como esa escena de esa película
que se hizo tan inmortal
que llegó a tantas personas
tú querías ser la escena
cuando se estaba grabando
cuando se estaba haciendo
no la copia
no la incesante repetición
no el aplauso
no el dinero que llegaba después
querías ser causa y no consecuencia

no querías más que ir hasta el fondo
tenerme encima de tus muslos
sudando
llamándote mía, pero sólo mía
llamándote esposa, sin ceremonias,
ni más tinta que tus tatuajes
me querías contigo
realmente contigo
arrancándome los ojos
a fuerza de robarme la mirada

tú lo querías todo: lo inalcanzable.
El poema que desangra
no el que se caga.
Tú querías al poeta genuino
el que se olvida de respirar mientras escribe
el interprete de canciones
que termina tras el escenario
temblando de emociones entregadas

tú querías, no el mejor poema
no el poema más vendido
no el poema más culto
querías un poema, que tuviese
simplemente que tuviese
un pedacito de Ethel
realmente de Ethel
aunque luego lo reciten en otros labios
aunque luego llene de semen otras bocas.

Querías ser tú, el principio
la duda que comienza
la sospecha de que lo imposible es posible
la belleza simple
la que es tan complicada.

No me querías a mí
ni querías este poema
pero inventé el poema que querías
pero me hice el poeta que querías
porque aunque no existieses
yo te habría inventado
solamente para escribir algo
que tuviese un pedacito de Ethel.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Me gusta cuando duermes

Paráfrasis del poema XV de Neruda

Me gusta cuando duermes y me tiembla la boca
al hacer nacer un susurro:
"con que así se siente dormir con la mujer más hermosa del mundo"
pero no dices nada, no escuchas nadas, y tu respirar se esconde
entre tus labios tan bellos. Me da hasta miedo verte, pareces tan muerta.
Tus manos descansan al borde de tu almohada, parecen panes blandos
tus dedos, y yo quien se despierta en madrugada para hacer el arte
de empezar el día con olor a trigo.

Me gustas cuando duermes, pareces tan muerta
aún no han nacido en ti las acostumbradas pesadillas
te hablo y me desvelo, y se siente tan bien mirarte
pero se siente mejor saber que no lo sabes
que te cuido, y es tan puro, porque jamás podrás
agradecerme el trasnocho de acariciarte con mis ojos
hasta que se quiebren las horas.

Pero llega la mañana a arrancarte de mi lucha
de mi ardiente sueño: porque sueño más al verte
que cuando cierro los ojos. Y media hora antes
de la hora del tengo queirmequisierapoderquedarme
apago la alarma, y quiero ser yo el asesino,
porque una muerte sólo es limpia cuando se
asesina lo que se ama.

Recorro tu piel, empapo mis dedos en las caricias
que sólo puedo darle a tu cuerpo, te traigo suavemente
del sueño: fui yo quien gozó tu sueño toda la noche
seré yo, y no el cruel deber, el que te arrancará
del bello sortilegio de verte respirar como si no supieras
o no quisieras o no desearas hacer otra cosa.

Me gustas cuando duermes,
tu sexo está tan cerca
estás tú tan distante.

martes, 10 de noviembre de 2015

Estaba a punto de llegar.

Aquí estoy, arrojado a este mundo tenebroso. Me pene que estaba erecto hace unos segundos ahora es más sangre que piel, no hay metáfora que me salve. Mis padres me arrojaron al mundo y construyeron como pudieron una cuna del pensamiento cuyo recuerdo me llena de fascinación. Pero ya no tengo casi pene ni fuerzas para luchar. Ojalá el marido de mi amante me sentencie de un balazo inmediato. Acabando de una vez con tanta memoria pesada que anda sobre mis pies, cansada de esperar que pase algo nuevo pero imaginándolo con las ideas que se forman a partir de lo viejo, pues lo viejo es lo único por lo que he pasado, sólo aquí y ahora siento lo nuevo: la perdida de mi pene y junto a él mis mayores placeres; la perdida de mi sangre y junto a ella mis dolores. Date prisa y mátame, idiota. O bueno, ya qué, lo último nuevo que me va a pasar es esto. Ah, que ladilla es esperar, y no lo digo por esperar tu balazo. Aunque ya deberías matarme.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Una carta de amor para dos mujeres

No, amor, no podría juzgarte. Cuando me siento triste porque te fuiste siempre recuerdo tu hermosa sonrisa cuando eras conmigo, y también recuerdo esa forma en la que me decías que me amabas, cuando lo decías se notaba en tu tono de voz que no podías creer lo que estabas diciendo, fue tan pronto y tan genuino. ¿Cómo puede uno creer que es normal que conozcas de pronto a alguien que te haga sentir tan mujer y a la vez tan libre?
-Decías: te amo, y te temblaban las dudas, porque no podías creer cómo podías decir te amo, sin sentir que una parte de ti mentía, luego de tantos daños.

Pero no, no era mentira, nos amamos libres y mirándonos los ojos, y lo que sea que resulte de esos instantes es algo que hay que asumirse, como agradecer unos segundos de fuego luego de una noche de nieve y labores que odias.

Ahora estoy mal, y casi puedo oler que estaré peor, y por eso te pienso tanto, pero algún día estaré muerto o estaré alegre, y seguiré pensando que te amo y que ojalá te encuentre aunque no sea cierto y  los ratos despierte.

La parte más dura del destino es aceptar que tienes que aceptarlo. Y hoy me duelen tantas cosas, despierto y me siento más cansado que nunca, lo bueno es que cuando estoy cansado me duele tanto el cuerpo que recordarte no me duele casi y por eso queda un poco de espacio para amarte entre los pedacitos de ojos que dejaste en mi barba cuando sonreía mientras la eternidad de tu piel, a cambio de instantes de placer, entre gemidos, me entregabas.

Como los idiotas, he soñado con una droga que acabe con mis sufrimientos. Porque realmente siento que sería muy difícil sentirme aún más miserable. Pero, sabes, no quiero nada que me duerma, que me calme, me encanta la forma en la que mi piel se sigue erizando, como cuando sentía tus dedos a punto de tocarme pero todavía no lo hacías; o el sonido de tu voz, ese acento que me hacía sentir tan venezolano y tan extranjero de todas partes, menos de tus brazos, que se abrían para cerrarle la puerta a todas mis desdichas.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Te extraño, chamita...

Te extraño, chamita...
Tanto si piensas que este poema es para ti como si piensas que es para otra, estás en lo cierto.

Tal vez este poema es para esa ardilla mojada que veo desde la ventana mientras estoy cagando, y no hablo del poema.
La pequeña ardilla come una fruta podrida que se parece a los deprimentes aguacates norteamericanos. Y como no le cabe en la boca le echa diente y los trozos salen a los lados y parece mierda y es muy divertido porque parece asqueroso al decirlo pero es muy gracioso verlo.
Son hermosas las manitos de esa ardilla, le digo manitos y no patas porque al ver esa belleza pienso que los seres humanos somos unos desubicados, nos desubicamos a fuerza de querer poner todo en su lugar.
Qué diferencia hay entre esa ardilla mojada y yo además de un concepto y una manera de pensar que me enseña que lo que no soy yo es inferior, en vez de enseñarme que formo parte de todas las cosas.
Esa ardilla está mojada como yo cuando estuve caminando y pensando y hablando solo durante una hora, hace sólo unos instantes.
Eso de los conceptos da mucho qué pensar y qué dudar.
¿Qué significa realmente extrañarte, chamita?
Fui egoísta cuando salí a pensar, pensé en mis sueños, mis fantasías, le di un espacio en mi mente a mis deseos para hacerse realidad, pero no pensé en ti porque hace rato que no estás, y vine a escribirte esto para compensarlo.

Ojalá estés bien, chamita, no has aparecido por aquí y quiero que sepas que no estoy mal por eso pero estaría mejor si estuvieras.

Te quiero, me gusta saber que estás feliz con tu novio, o por lo menos intentas serlo.

Recuerda que cuando te canses de la alegría y sus mentiras, aquí tienes un pedacito de arte que se muere por rozarte con poesía. No me gusta hacerme cargo de las personas, disfruto más hacer que se escapen de la trampa que los protege, aunque sea un instante, un instante es mucho si es entre nosotros.

Que estés bien, cosita linda, tu poeta te manda un chorro de besos tan hermosos como los cachetes llenos de fruta podrida de esa ardilla (es realmente bello, deberías estar aquí y verlo). Debo bajar la palanca del inodoro y volver a la realidad, ese sitio que odio tanto porque no me deja suficiente tiempo para extrañarte como yo quisiera.

                                                    Con amor, tu poeta, el que te ama libre.

lunes, 26 de octubre de 2015

El poema de fuego

Fui a encender una fogata
para quemar mis miedos
y también una biblia
pero al final no lo hice
no hace falta quemar
físicamente
lo que se puede quemar
tan fácilmente
con un par de pensamientos

La llama era enorme
pensaba
en lo fascinante
que es la energía
qué es encender una fogata
sino encender un espacio
donde se una
el pasado
el presente
y el futuro
porque
qué somos los seres
sino una estrella
que antaño fue energía
y ahora
es polvo de estrellas
y ganas

y el futuro
qué es el futuro
sino lo único que nos queda

Mañana es la fecha
que me ha llenado
de agonía todo el año
la fecha de mi derrora constante
de mis sueños quebrados
la fecha que me ha quitado
en estos últimos meses
mi fe
y a las personas
que creían en mí
y dejaron de hacerlo
cuando dejé de creerme
y también es esa la fecha
en la que me alejé de quienes
siguieron creyendo en mí
aunque yo no creía
ni quería creerles
esa fecha que
me ha hecho pedazos
y me ha enseñado
a armarme a mí mismo

a armarme a mí mismo de valor

No sé lo qué ocurra mañana
pero sé que esta noche
quiero hacer un poema
como esta llama que ahora veo
un poema que me encienda
y que encienda a quien me lee
no sé qué ocurra mañana
pero sí sé qué estoy dispuesto
a dar
para que ocurra lo que quiero
estoy dispuesto
a darlo todo

Es curioso
esta preciosa llama
que ahora veo
fue encendida
con una pequeña chispa de vida
y lo que encendió
lo que hizo que esa llama
creciera tanto
fue un montón
de materia sin vida
hojas bellas
hojas de pino sin olor
fueron la yesca

y la madera
que aún no ha muerto
no sirve para hacer poesía
al igual que tampoco
sirve la que ya está podrida

Qué curioso, en serio
qué curioso saber que
aún una chispa puede
encender el mundo

Veo esa llama enorme
y pienso
en quienes incendiaron su cuerpo
se quemaron a sí mismo vivos
en la primavera de Praga
y en Vietnam
para denunciar los crímenes
y para que el mundo hiciera algo
pero el mundo no hizo nada
pero dime si no son ellos acaso
la chispa que enciende
a este poeta y a su pensamiento
no era tal vez necesario
que tanta madera vieja
y sin vida
y sin sueños
y madera podrida
y madera con vida pero no valiente
y madera que hablaba pero que no hacía
¿no fue necesario que tanta madera
se amontonara
para que esa chispa llegara
hasta mí
y me convirtiera
en la llama
que hoy te calienta
entre letras
y palabras
y símbolos
y sonidos?
porque aún en esta noche
sigo sin renunciar a creer
que las ideas
pueden cambiar al mundo

¿Qué es la lluvia, qué es el agua?
¿tienen ellos energía?
Dicen que la marea
es enorme
pero a la vez
es señoriada
por la luna
y qué da poder a la luna
sino el sol
entonces será que el mar
se adapta y es paz
y por eso apaga la llama
¿pero realmente la apaga
o sólo la duerme?
El agua se adapta a todo
me pregunto si por lo menos en este poema
que sueña ser leyenda
podríamos decir que el agua fría
es la realidad y es necesaria
(no se puede navegar sobre el fuego)
pero una vez mojados
sólo nos puede salvar la llama

Veo ese fuego
y quiero salir a meterme en él
a estallar de energía
hasta fundirme
mirar el fuego
es sentir
que te beso

quiero encender un cigarrillo
pero no lo hago
pienso que mientras menos fume
más puedo encender con mi sonrisa
de todas formas
¿para qué se inventó el cigarrillo
sino para sentir
el fuego entre tus labios?
Aunque sea en sus caricias:
el humo

Pero yo no quiero ser de humo aún
yo quiero ser de fuego
lee esto como un grito de rabia
  y si no conoces mi voz y mi furia
    imagínala con tanta intensidad que
            podría encender la luna
           y no
        no
    yo no quiero
  ser de humo sino de fuego

y no puedo ir a él
cuando me acerco
me calienta pero no puedo tocarlo
me pregunto si la verdad es eso:
un fuego que puede encenderse
pero no tocarse
oh no quiero que esta llama se apague

Estas 21 ramas secas
que han sido mi paso por la vida
me han enseñado una sola cosa
y que es lo que he contando en mis poemas
de variadas formas
y es que no importa cuánto talento tengas
ya que he tenido mucho
y me ha servido de muy poco
NO
no importa cuánto talento tengas
lo que realmente importa es
que tengas el coraje
para usar tu talento
para encender la llama
para encender la vida
porque de nada vale una vida
que termine en madera podrida:
hogar de hongos e insectos
       o una vida cruda
que murió de no tener sueños
lo único que vale
poeta amigo
es que me enciendas como yo te enciendo
porque cuando las guerras pasan
las balas bañan
y la sangre no corre por las venas
sino por sobre los sueños aplastados
nada queda nada
sobrevive sólo la poesía
esa bella llama
que hoy nos hace amigos.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Poema a la foto de una desconocida.

No sé si eres real, la verdad me importa poco. Lo cierto es que esa mirada me encierra en el futuro que existe en el ahora. Esos ojos me revelan los misterios que no se pueden revelar. Se asoma a mí como una sombra que sube despacio por las escaleras para acabar conmigo. No sé quién eres, pero por ahora no importa, y quizá lo más importante es que no me importa. Casi puedo imaginarte despavorida, huyendo, al leer esto.
Vamos a ser claros: la vida tiene cosas atroces y otras muy bellas. Y contigo se me olvida esa diferencia. Saca cuenta, así de hermosa eres. Tenía una necesidad terrible de escribir como si escribiendo uno pudiese morirse, pero las muertes viejas no sirven de nada al menos que te hagan sentir nuevas cosas. Y todo estaba muerto, y escribir es morirse ¿Qué se puede escribir cuando todo está muerto?

Pero llegaste tú con tu mirada.

Llegaste tú, con tu mirada, dándome dos buenas razones para morirme de nuevo: unos ojos que desatan poesía.

Bueno, importa muy poco el resto. Nunca he sido bueno para enamorar, lo mío es hacer poemas. Aún no te he saludado y ya me estoy despidiendo. Me llaman Raga, nena, Victor Hugo Raga (para los que de mí no saben nada). Y tengo muy pocas cosas, entre ellas, este poema improvisado y la incapacidad para decirte que sin conocerte me gustas por tu mirada. Y se acabó, hice esto en plena libertad, esa libertad que te dan las cosas que no valen de nada.

lunes, 19 de octubre de 2015

El día en que ya no te aman.

Es duro, sabes, debo estar llorando, pero estoy demasiado concentrado en esto como para darme cuenta. Miro la sala y veo un montón de mierda mal puesta, rastros por doquier de las cosas que iban a hacer de este un gran día, pero ni terminé ni tampoco tengo ganas de volver a poner todo en su lugar. No quiero llorar, no me gusta llorar aunque lo hago a diario y con mucha facilidad. Yo soy un duro, saben, desde que me fui de Venezuela me quedé sin esperanzas y así aprendí a inventarme mis propios sueños puesto que a mi alrededor ya no florecían. Sé que ser poeta te da la licencia para ser maricón, pero los derechos que uno se abstiene de ejercer dicen más de nosotros que los que realmente ejercemos.

Todo iba bien entre nosotros, bueno, realmente nunca nos fue bien; pero sabíamos dejarnos llevar por la pasión lo suficiente como para ignorar que eramos dos almas totalmente diferentes

Cuando lo nuestro terminó, fui fuerte, más de lo que jamás fui. Tal vez por mis lecturas de Krishnamurti, Nietzsche y luego S de Beauvoir. Pero no leía nada de eso cuando se acabó lo nuestro, todo el dolor lo soporte con poesía. Me leía poemas por las noches hasta desfallecer, los poemas se hicieron para que no sintiéramos que somos los únicos con existencias miserables.

No sé por qué ahora me da por ser más frágil que antes, debe ser porque en este momento nos encontramos tan lejos que ni suplicándonos amor y jurándonos lo eterno podría darse algo entre nosotros como lo que fue y no volverá a ser. Me queda el alivio de saber que todo fue su culpa, pero igual me duele. Creo que el desamor duele más cuando no fue tu culpa, porque no hay mayor tragedia que sentir que eres miserable sin merecerlo.

Creo que he vuelto a ser el mismo, lo cuál no es nada agradable, teniendo en cuenta que mi estado natural es sentirme desdichado. Cuando estuve con ella no leía nada, leía poquísimo porque mi tiempo era todo para ella (y para las otras 13 amantes que tuve por aquel tiempo). Es hermoso volver a sentir que tienes patria, en especial cuando sabes que es una ilusión pasajera, y que lo que llamamos patria es la nostalgia de los primeros amores, de los que no sabías que eran amores hasta que no terminaron.

Es cierto, los poetas no mienten: siempre es duro volver a sentirse desdichado. Saber que tienes todo el tiempo del mundo pero que no la tienes a ella. Tu conciencia es noble, buena amiga, en tu soledad se vuelve tan amable que parece ridícula; te dice cosas que son obvias: "si te hubieses quedado con ella, te habrías aburrido, uno se aburre de todos los que no se van, el amor no es un estar sino un regreso", sí, es poético y es cierto, pero no sirve de nada.

No sé si ella se fue cuando empezó a darse cuenta que esto era amor y no había marcha atrás. Era una cobarde, eso es innegable, pero qué puede hacer uno cuando el corazón decide amar a quien lo necesita y no a quien lo merece. Todo iba de esa forma, con ganas de que fuese mejor, unas ganas que se parecían mucho a la fe; bueno, tú me entiendes, algo bien estúpido. Creo que me puso en los límites del amor irracional, eso era lo más hermoso. Pero llegó un punto en el que no pude soportarlo, una cosa es perdonar a alguien mientras está entre tus brazos y otra muy diferente es perdonarle cuando está en unos brazos que no son los tuyos, y que de seguro no la aman tanto.

Pero qué vas a hacer, hermano, ella se fue, tú sabías desde que te fuiste que le iba a doler ¿Cómo no dolerle si le habías dado todo lo que habías sentido? Sus amores perdieron balance cuando te fuiste, porque tú eras el dios del amor y ellos, un par de ángeles del entretenimiento. Y de qué sirve entretenerse cuando uno no puede sentirse amado.

No sé si deberías llamarla, seguramente no, ¿para qué? Si hubieses podido amarla jamás te hubieses marchado.

El otro día su amante número dos, la que te estaba quitando el puesto de Dios, se apareció en tu casa. Y te estaba poniendo las mismas quejas que te malograron el sentimiento cuando estabas con ella. Pobre, la pobre (las dos, en realidad) es tan estúpida a comparación contigo... bueno, che, ¿qué esperabas? Uno se mete en ese tipo de relaciones para descansar de la genialidad, si buscabas lucidez mejor era quedarte con los libros.

No sé si de verdad la ames, creo que no. Sencillamente quieres llorar, y buscas cualquier excusa fácil para justificar el dolor que te conecta con el amor del mundo. Porque nadie que llora está nunca solo, lloramos para habitarnos de pasado y de futuro.

domingo, 18 de octubre de 2015

A mis amigos que escriben.

¿Alguna vez te has puesto a escribir hasta que se te congelen los dedos por el frío? Y tus manos parecen mojadas y tiesas y apenas el lápiz puede dibujar unas líneas ilegibles... ¿No? ¿Aún no has llegado a ese punto en el que te das cuenta que mientras más compleja es tu mente más frágil se vuelve? Y ves a otras personas a tu alrededor que no son frágiles ni complejas, sólo cobardes. Y sientes en ellas un profundo odio porque te reflejan esa parte de ti que es cobarde también. ¿Sabes que no es lo mismo ser frágil que ser débil? ¿Qué cómo lo sé? Bueno, nene, es fácil, soy una preciosa copa de cristal atormentada, si me rompes un poco descubrirás que dentro de tanta transparencia se esconden los gritos más aterradores. Llama a la suerte, dile que no le tengo miedo, y si los dioses me destruyen eso me importará muy poco. Podrán destruirme pero nunca derrotarme. Desde los añicos de cristales me llamarán primavera de P(raga); no, nene, no es lo mismo ser débil que ser frágil. ¿Aún no has escrito hasta ese punto donde todos te rechazan y creen saber qué es lo mejor para ti cuando sus vidas son un asco? ¿Aún no te has aislado hasta el punto que te da miedo buscar sexo porque sabes que no tiene sentido, que siempre es lo mismo? Bueno, nene, quizá no deberías escribir. La literatura no necesita gente común, necesita gente que se atreva a reventar a palos a todos los dioses... y tengan el coraje de asumir las consecuencias. La literatura necesita a gente que lo dé todo por amor, por el amor mismo, y no por las cosas que aparentemente le convienen. Me da igual si te dejas corromper en la calle, pero ni te atrevas a venir con tu cara de imbécil a hacerte pasar por uno de nosotros, de los escritores duros. O te correremos a patadas, te fundiremos ese culo, ¡largo de nuestra literatura! Y si de verdad tienes las agallas para escribir, algún día te dejaremos ser uno de nosotros.

viernes, 16 de octubre de 2015

Carlos, Juan Carlos. Cuentos infantiles venezolanos.

                                                                          A veces, necesitamos estar internados en un hospital
                                                            para darnos cuenta, que teníamos una vida profundamente enferma.

                                                       Victor Hugo Raga, Diario póstumo encontrado en el manicomio. 1984.

Iba llegando a mi casa, cansado, y de pronto se me apareció ese maldito negro con su cara de mierda de mono pegándome un susto del demonio. Me apuntó con una pistola y debió amenazarme con quitarme la vida, no lo escuchaba, pero sabía lo que me decía, en todos estos casos siempre se dice lo mismo. Qué se puede hacer, escucharlo o no escucharlo no iba a hacer diferencia alguna. Mientras se llevaba el carro y sentía la pesadez que se siente cuando se incendia tu casa, tu pasado y tu memoria sin nada que hacerle, me apuntaba con una pistola de la misma forma que debía hondear la bandera de Chavez en campañas electorales; no todos los chavistas son malandros pero es evidente que todos los malandros son chavistas; cuando están del lado de la oposición, no se les llama malandros, se les llama banqueros y empresarios. Al mismo tiempo, abría su boca como un pájaro esperando que la máma le meta la mierda en la boca, qué cara de chimpancé tiene ese hombre; me estaba memorizando su rostro y lo veía fijamente, me quería aprender de memoria su rostro: siempre que te asustas cuando un malandro te roba, el rostro del malandro se pierde en tu memoria como los rostros fantasmagóricos de los sueños. El maldito tenía trenzas asquerosas que parecían gusanos, quizá por eso su boca de mandril con rabia se me parecía a la de un pájaro recién nacido. El maldito negro me amenazaba diciéndome que me fuera o me disparaba. Imaginé su bala entrando en mi brazo y sintiendo dolor pero no miedo, o dándome en la rodilla jodiéndome para siempre la existencia. No me daba miedo, me daba arrechera. Siempre matan en los atracos a los que tienen miedo, pues siempre hacen lo mismo: tratan de huir o de luchar sin oportunidad alguna. El maldito odiaba que lo mirara fijamente con un odio profundo a pesar de que no lo conocía, y tampoco lo sentía, pero imaginar lo que se sentía estar en su posición y poder quitarme las cosas pero no quebrantarme la dignidad, debía ser frustrante para él. Idiota, pensé, podrás matarme por valiente pero no vas a matarme por cobarde, vamos, dispara, si disparas sin que yo te haga nada, habré ganado, aunque me mates; me tendrás en tus pesadillas como el tipo que jamás doblegaste. Esos malditos deben sentir más placer en humillar a las personas que en robarles, es la ilusión del poder, todos los pobres diablos ceden ante ella. Basta escuchar las canciones de regetón o vallenato. Puros pobres con suerte y con dinero, pero pobres y miserables al fin. Le dan gracias y gracias a Dios porque saben que nadie tan patético merece tanta suerte. El tipo se fue más enojado que yo, sonreí, había ganado hasta perdiendo todas mis cosas.

La oscuridad esconde más cosas de nosotros que de ella misma, es un espejo que refleja lo que el sol nos esconde. Solamente un espíritu muy grande o demasiado pequeño puede sentirse solo en la oscuridad. Los cobardes, los mediocres, siempre tienen oscuridades habitadas por los demonios que no se atreven a ver fijamente a los ojos en plena luz del día.

                                                                          Victor Hugo Raga, Reflexiones sobre las estrellas. 1951.

Logré localizarlo, en Venezuela todos tienen precio, y yo tengo dólares. Esas horas de mierda en 5 below valieron de algo. Me disfracé de anciana en silla de ruedas y llegué a su casa, donde el muy cabrón se encontraba bebiendo con su familia; tuve suerte, parecía a punto de arrancar en su moto, debía ser suya y no robada, porque era moto de pobre, valores sentimentales, ya saben, esas cosas intrínsecas en los imbéciles.
Saqué la metralleta y maté a todos los del círculo y a él le di en ambas rótulas y codos. Nadie podía huir ni salir de la calle. Estaban trancadas por los policías. En este país, lo único más barato que las balas son los policías. Sujeté al mono asqueroso de sus trenzas, lo recuerdo y me da náusea. Lo amarré, el mono suplicaba, odio cuando suplican, son los gajes de este oficio. Maté a su abuela, a su hermana y a los tres hijos de la hermana: uno de 9, otro de 7 y uno de 2 meses, todos de maridos diferentes, me imagino. En la cabeza, a todos, frente a sus ojos. Cuando maté a la vieja suplicó; a la hermana, gritó de furia e impotencia; al primero de los carajitos, el perro ese empezó a ladrar y le reventé el hocico, pero no lo maté, me encanta el sonido de los perros cuando chillan porque les he disparado, se lo merecen por jala bolas. Al pobre le dolió más el disparo del perro que el del carajito, por eso lo reventé a plomo. Qué delicia. Debo decir que ya aquí no usaba una metralleta, estas cosas son para gozárselas. Las haría de a gratis, si hubiese religión que me prometa un paraíso donde pueda hacer sufrir a gente eternamente, me meto, sin duda. Bueno, ya existe, se llama dinero, pero me aburren los negocios, soy de los que ama ensuciarse las manos.
A los otros dos, el pobre creo que no los quería pero lo hice llorar, cuando lloran es la mejor parte, significa que ya son todos tuyos. Le mostré los vídeos de cómo maté a todos sus seres queridos, unos por uno, cada vez lloraba más. Debería ser director de cine, lo confieso: los puse a todos por orden de apego. Me gustaría decir que de esa forma le daba una liberación, un nirvana y tal, pero no, sólo le reventaba el alma al pobre diablo. Me suplicaba a gritos que lo matara; Oh, pobre diablo, no vas a morir, le dije; tú eres un pequeño insecto, tú matas por poder y por dinero y dices que es por necesidad, sí, claro, mira cómo tienes esta casa, necesidad, odio a los que se tienen lástima a sí mismos pero odio más a los que se tienen lástima a sí mismos cagando en inodoros de oro. Yo no soy como tú -Dijo Carlos, Juan Carlos, mientras se le dibuja en el rostro la sonrisa más hermosa que jamás he visto- yo mato porque me encanta el sonido de los espíritus al quebrarse. No morirás, mono de mierda, no morirás. Me gustaría poder arrancarte la cabeza sin que te mueras, para llevarte conmigo a todos lados y veas todas las cosas hermosas que hago...

Señor Lopez

Entonces, López
¿hasta cuando seguiremos?
Con esta lucha diaria
con este día a día tan exhausto
te escucho en mi cabeza
cierro los ojos como si fuesen puños
y aprieto mi cráneo y sigues adentro
no consigo callarte
¿crees que debería dispararte?
- No, aún no es tiempo
y además eso me parecería
muy cobarde
estás en mí
y me has hecho escucharte
de pequeño me dije
  que cuando se me apareciera
un fantasma
hablaría con él
trataría de entenderlo
no lo rechazaría

la primera vez que leí la biblia
me interesó saber
si de verdad el diablo
sería tan malo

dispararte sería
ser uno más de la mayoría
¿de qué serviría?
Ellos te amordazan
no quieren escucharte
y yo lo hago y tiemblo

Señor López
mientras más leo
usted más interesante se hace
usted
me pone triste y pesimista
pero dentro de todo
me hace gozar
de una misteriosa delicia
digamos
que la verdad
no es sólo abrir los ojos
sino también
las alas, los oídos:
las puertas de la música
dejarla que entre
               y que duela
               hasta el fondo

Oye, López
¿me dejas llorar contigo?
Oh, sí, santo cielos,
ni los hombros de Dios
se deben sentir tan tibios

López
perdona por callarte
me has mostrado los espantos
más atroces
tú y sólo tú
me has dado este don
de la poesía
No, no es arrogancia
admitir mi altura
me elevo
entre los cadáveres sangrientos
de todos los hombres que fui
y tengo todo el poder del mundo
y lo desecho, lo abandono
y a ese renunciar le llamo poesía
sí, López
aunque no lo creas
este es un poema
a ese vaciarme
y entregarme
darlo todo a un nadie
que ignoro y amo
¿podría decir alguien que
esos autores que han muerto
antes de nuestro nacimiento
no nos aman?

Oh, López sufrir es trascender
no siempre
pero
esto es un poema
aunque nadie lo crea, Señor López
y un poema es la mejor forma
que tengo
de no darme por vencido.

jueves, 15 de octubre de 2015

La estrella Raga

¿Por qué tanta obsesión con las estrellas?
-Porque ellas me recuerdan que soy el tipo más rico del planeta.

Tengo un cielo lleno de estrellas.
Memoria para no olvidar cada noche que están ahí.
Y coraje para salir de la cómoda cama a la fría oscuridad de la noche.

Mira a tu alrededor, todo es oscuro y a lo lejos parece moverse algo amenazándote. ¿es el algo o la nada? Reza porque sea algo, porque la nada, da más miedo.

Pero no, debió ser mi ceguera nocturna. Afortunadamente mis ojos enfermos no han sido vedados para ver las estrellas, aunque si a los fantasmas.

Todo alrededor es humo, ellos tienen razón: soy un espíritu perturbado. Pero mira eso, mira bien ese cielo estrellado ¿qué, si no mi perturbación, ha sido la fuerza que me ha traído aquí? Además, estoy aquí solo, porque los otros, que no han sido perturbados, no se mueven ni conmigo ni con nadie. Oh, tanto dolor ha válido esta sonrisa que en mi rostro se dibuja, apenas de medio lado como una sonrisa irónica, pero no se siente como una ironía, es, una satisfacción profunda. En esta sonrisa soy capaz de sentir que todo el sufrimiento ha válido la pena, aunque sea para apreciar por este instante, esa, la estrella del centro, la que más brilla, junto a todas sus preciosas compañeras. Puedo sentir que voy a ella, que soy una estrella como ella. Una pequeña de luz tácita, pero propia. Y sólo puede saber que es estrella aquel que se ha atrevido a sumergirse a su ser más perturbada oscuridad. Y mi cuerpo tiembla ¿es miedo? No. Como todo soñador, confundí el miedo con el frío, pero aquí estoy, con la soledad más bella y profunda, y abro mis brazos. Y el frío llena mis dedos, cada uno y todos a la vez, desde la punta a la palma. Veo todas las estrellas y sé que esto no es miedo, no puedo tener miedo, yo soy uno con ellas, voy hacia ellas, somos parte de lo mismo. Y no, no puedo tener miedo, nadie puede morir ni tener miedo cuando tiene una soledad llena de estrellas.

martes, 13 de octubre de 2015

Cuando Maria camina

Cuando Maria camina, ve a todos lados. Se esconde de los ojos que nacen junto al mugre de la pintura de las paredes. Va a tener sexo, porque ama, no a hacer el amor, va a tener sexo porque ama, que es muy distinto: y es mejor.

Maria va a desabrochar mi pantalón y va a tatuarme sus ojos mientras me lo mama. Va a darme culo aunque le duela, eso si no es porque me ama sino porque me tiene ganas. Maria desea complacerme, hacerme su Dios y no precisamente para salvarla sino para castigarla.

Maria debe irse, los ojos vuelven a nacer en el mugre de las pinturas de las casas. Maria se va con miedo y tiene la mente nublada mientras dice que me ama. Si no tuviese que irse, me gustaría que se vaya. Pero como debe irse, nacen en mí anhelos por tenerla en mis noches y en mis sueños.

Pero se va, Maria se va con miedo. Sus piernas arqueadas y diminutas, diminutas como ella. Si no fuese en la cama tan puta sentiría que la he violado. Es tan pequeña, si no fuera por sus enormes tetas no parecería que se ha desarrollado. Cada paso que da al alejarse la hace más extraña y más pequeña. Querer que no se vaya me hace odiarla. Se ve tan lejana en cada paso, en cada paso veloz y minúsculo. Su olor a mujer poseída aún sigue en mi piel y me hace aguas la garganta.

No poderla tener cuando quiero me hace quererla a cada momento. Ahora no puedo nada, ahora me duele todo lo que quiero.

Oh, Maria, sin ti se hacen crueles las guitarras.

Maria se va y viene viendo para todos lados. Me ama y la amo como nadie antes se ha amado. Porque la mejor manera de promover el amor es prohibirlo.

Hola, papá

Hola, papá
yo sé que no pensaste traerme
y que la vida
por ahora
personas
no necesita más

hubiese sido mejor
puedo sentirlo
en el fondo
de la razón
que habría sido
mejor
si en vez de traer a
nuevas personas
por egoísmo, ignorancia
obediencia o vanidad
todos nos propusiéramos
 suponiendo que proponerse
y hacer
vayan juntos
a hacer de este lugar
algo mejor
para toda nuestra familia
que son
aquellos quienes ya están

Hola, papi
sé que odias tu trabajo
que tenías sueños e ilusiones
que ahora me odias al mismo
tiempo que me amas
que cuando me ves libre
te dan nauseas mis alas
y cuando creo en sueños
y grito futuro
me dices que intentaste
soñar
pero que el hambre
además de los huesos
también corrompe los sueños

Hola, padre
el secreto de la vida
tal vez no sea secreto
simplemente
no tenemos paciencia
padre
te necesito
te necesito conmigo
te necesito luchando
no te pido
que seas mi amigo
ni mi padre
ni que me ames

Padre, lo único que te pido
es que seamos hombres
que luchemos juntos
y que no tengas miedo
¡jamás!
de mi muerte
que recuerdes
que la muerte jamás será
tragedia
para quien vivió
creyendo que era posible
algo más justo

Hola, padre
soy tus sueños
a veces me rompo
a veces aprendo
no olvides
que si pudiste soñarme
jamás habrá
razón alguna
para que no puedas
creerme
porque peor que la derrota
es no intentarlo
nadie nos vencerá
padre
si no nos damos por vencidos
si creemos juntos
que no hay que creer
que existe
lo imposible.

No me creas si te prometo absoluto

No me creas si te prometo libertad
y soy dueño de esclavos
huye de mí si te digo comunidad
mientras tus ideas amordazo.

No me creas si te doy comodidades
a cambio de volverte objeto
tampoco me creas mucho
si exagero
el poder de mis rivales
para que consientas
que viole a
la fuerza original
que construyó
el camino de mis sueños

no me creas si te digo
que las armas van a darnos paz
porque la paz sólo será posible
cuando no haya hambre
ni desigualdad

no me creas por nada del mundo
si te digo que he dejado de creer
y que el mundo necesita del miedo
porque lo único triste es la muerte
y sólo se cura con vida
con vida y con sueños

no te confíes de mí cuando me veas caer
tengo el habito
de la locura
que me hace creer que el dolor
son mi alma y mi cuerpo
gritando:
no te des por vencido

no me creas si algún día
me hago el muerto
porque mi sonrisa y mi sangre
pueden secarse
pero siempre
estaré
si me crees cuando digo
que yo creo en tus sueños.

Soy milagro

Tal vez soy el milagro más grande
pero estoy triste
soy milagro porque formo parte
de la vida misma
que es el accidente más bello
que podría existir
sí, es un accidente;
el arte es hermoso porque
consigue con esfuerzo
hacer parecer a lo hecho
hecho por accidente
aunque tome mucho trabajo
hacerlo parecer como tal

Soy milagro
y sé que muchos no entenderán
pero un cazador no es un asesino
de la vida
es alguien que batalla por ella
un industrial, en cambio...

caminar por la nieve se siente
como adentrarse en la muerte
en cada paso
soy un caribe
y los caribes no sabemos
caminar por el frío sin tristeza

cuando me acerco a esos majestuosos alces
las lágrimas de tristeza se vuelven
lágrimas de gratitud
antes de jalar el gatillo
siento que ese animal es mi hermano
y que viviré
con él
con él conmigo

¿sentirán esto quienes
hacen de los animales una industria
los toreros
los empresarios
las industrias
quienes compran en el mercado
incluyendo, a los vegetarianos?

No, para formar parte de la vida
no basta con alejarse de la muerte
para formar parte de la vida hay que vivir

a veces el atardecer me coge llorando
porque veo las hojas descender de los árboles
y me pregunto
¿estos serán los últimos
amigos a los que vea caer
sin poder hacer nada para levantarlos?

A saber:
siento que tomar una ducha tibia
es el milagro más hermoso
de la modernidad
no estoy en contra de lo nuevo
estoy en contra de lo que
está en contra de la vida
aunque se disfrace
con el argumento
de estar en contra de la muerte

este poema iba a ser más triste
pero lo siento
no puedo estar triste
y sentirme parte
de tan bello accidente
al mismo tiempo

si el precio de ser genio
es ser miserable
hace rato que lo he pagado
mi alma está nublada
por bellezas monstruosas
como las pesadillas de Goya
no hay una sola ducha
en la que no grite
con todo lo que tengo:
un grito lleno de silencio.
y pretendo con ese grito insonoro
romper con el cristal que me separa del mundo

Constantemente siento
la necesidad de implorar ayuda
no me siento solo
no me siento vacío
deja de tratar de entenderme
las almas se rompen
como los huesos, músculos
y sueños
y ninguna cicatriz es igual a otra
todas nos conectan con nuestra
verdad más profunda
nadie puede salvarme
pero ese no es el fin
ahí no es donde termina la cosa

Sí, muchas veces siento
la ausencia de amor
pero eso no me lo llena
la palabra "Dios"
cuando los pies piden baile
lo que se necesita es música
y es un error creer
que la felicidad se trata
de más y más
o que se esconde en
el querer y no poder

¿a dónde vamos
amigos?
¿de dónde venimos?
¿aceptas una propuesta?

Yo quiero venir de tus brazos
y disfrutar el mundo contigo.

lunes, 12 de octubre de 2015

Hola, nena, ¿me dejas entrar?

Hola, nena. Me llamo tragedia.
No sé muchas cosas
pero si sé que me quiebran las guitarras
y me estremecen los poemas
no hay un sólo saludo
sin nieblas de adiós
porque sé que la vida es corta
y la muerte es cerca

Hola, nena,
tengo 21 años y jamás
he conocido a nadie tan muerto:
no hay una sola línea en mis poemas
que no cuente una verdad de mí
pero escribir
es escribir sobre papel mojado
mientras más profundo llego
más se rompe mi alma
y es hermoso, nena
es hermoso
ser una frágil hoja rota
nadando en la verdad del alma
sólo rompiéndose uno se desata
y sólo sin cadenas
se puede recorrer el universo

Hola, nena,
he envidiado a personas
que me parecen patéticas
porque han tenido el coraje de
huir cuando yo me quedaba por
miedo, oh nena, me llamo tragedia
y nací del amor y moriré pronto
para renacer en cada beso
y en el secreto sonriente
que susurran tus labios

No creas todo lo que te dicen de mí
soy fuerte y frágil pero
desde que lo perdí todo
ya no tengo miedo a vivir
Oh, nena,
no creas en la muerte
yo me llamo tragedia y también sé morir.

Nena, soy tragedia
y quiero hablarte de sueños
quiero contarte que
la vida es ganas
y sólo con ganas
el derecho del baile y el beso
se ganan.

Nena, quiero decirte adiós
porque me llamo tragedia
y cuando me duele un adiós
es porque mi apellido es nostalgia
y sólo quienes me duelen
me acompañan
querida no tengas miedo
al amor
que si duele
no es porque extrañas a alguien
sino porque extrañas estar enamorada.

Querida, no creas cuando me llaman
Victor Hugo Raga
mi nombre es tragedia
y tus besos me llaman
me llaman con ganas.

sábado, 10 de octubre de 2015

Relato: Dios derrotando a Víctor Hugo Raga

Quizá hubo
20 millones de dioses del sol
30 millones de dioses del agua y el aire
40 millones de dioses falsos y
50 millones de dioses verdaderos.
Pero aún no ha existido el primero
que derrote las leyes de la física.

Los deportistas piden victoria, y dios les responde ¿sabías que si te hago ganar a ti, hago perder a uno de mis hijos, estúpido?

El otro día jugué béisbol el contra un profeta de los dioses, el hizo la primera carrera.

1 a 0, segunda entrada.

"Los dioses están conmigo, te derrotaremos, ateo." dijo el profeta.

Al siguiente turno di un batazo que aún debe estar chillando esa pelota. Pobre.

1 a 1, tercera entrada.

"¿Crees que puedes vencer a mis dioses?" Exclamó con burla, el profeta.

"Acabo de vencerte a ti -dije con el poco aliento que me quedaba luego de correr todas las bases- ahora voy por tus dioses".

-¿Vencerás primero al del agua o al del sol?

-Al que tú quieras, a cualquiera de esos malditos.

"¿Includo a Jehova, el único Dios?" Gritó con una sorpresa muy parecida a la imbecilidad.

Lo miré como sólo se puede mirar a alguien que acaba de decir algo totalmente estúpido.

Apretando mi abdomen con una mano porque con la otra sostenía el bate, dije entrecortado:

Sí, sí... déjame que tome aire y los derrotaré uno por uno, a todos los dioses que quieras, tanto a los que existan como a los que no; o sea, tanto a los que respeto como a los que no. Bueno, no respeto a ninguno, pero de igual forma los derrotaré.

Había perdido, diciendo estas estupideces, el poco aire que había recuperado.

Hice tres carreras más, no tengo idea de a cuáles dioses derroté, no creo que importara realmente.

Luego el pendejo hizo una carrera y me lastimé el pie muchísimo intentando coger la pelota.

-¿Ahora cómo vas a ganar, tienes una sola pierna, ¡los dioses te derrotaran!

-Mira, chamo, los dioses me pueden derrotar teniendo una o dos piernas o ninguna, pero jamás me derrotaran dándome por vencido.

Existe algo que se llama injusticia, y jamás ningún Dios ha tenido el poder para acabar con ella. Posiblemente no es que Dios no pueda vencer el egoísmo, sino que mientras haya egoísmo creeremos en Dios. Lo inventamos por eso, para darnos el lujo de ser irresponsables.
No tengo energías, tengo 21 años y camino más lento que un anciano, estoy cansado, hay mucha gente que me considera fascinante y me importa muy poco, a diario ustedes los creyentes me dicen que nosotros los genios no sabemos vivir, y es cierto, soy un asco, y todo lo que quieras, chamo, pero eso a lo que llamamos injusticia... ante eso es ante lo único que no me he dado por vencido. Me han derrotado más dioses de los que conozco, me han golpeado más personas de las que recuerdo, hace rato que dejé de esperar la suerte y cuando llega le hago poco caso, ya no sé contentarme con otra cosa que no sea el cielo estrellado. Pero voy a combatir con estos últimos alientos míos que tienen el cancer de la tristeza. Los injustos parecen tener a todos los dioses de su parte, los dioses siempre están del lado de los que tienen poder y dinero. Hay que ver que los dioses serán malos, pero no bobos, saben de qué lado ponerse. Yo sí soy bien bobo, hermano, pero voy a luchar con esta piel, estos 639 músculos, estos 206 huesos, y estos dos ojos miopes que saben ver más allá del olvido, donde habitan los sueños.

  No recuerdo nada, estoy boca arriba bebiendo el sol que golpea mi rostro. La única religión que vale la pena son las ganas de estar vivo. Mis familiares piensan que soy patético, y tienen razón. No sirvo para nada, por eso escribo. Entre todos los talentos nací con el más cercano al fracaso, pero yo no quiero el éxito, quiero escribir para recordarle a mi enfermizo ser que dentro de esta muerte tan joven y prematura, aún sigue vivo algo, luchando, y esos son mis sueños. Y si tuviese todo el éxito del mundo, sin esa parte de mí que no se rinde, no valdría la pena nada, ni tener a los dioses de mi lado. Escribo porque cuando escribo soy invencible. Aunque los dioses piensen lo contrario.

viernes, 9 de octubre de 2015

Divagaciones para variar siempre con lo mismo.

¿Para qué esperar la tierra prometida? Si no eres feliz con poco, con mucho sólo estarás infeliz y exhausto. "No estás triste sino desocupado", afirmaba mi abuelo, ¿A qué llamas ocupación, viejo? Porque el mundo está lleno de gente infeliz que trabaja muchísimo, clase obrera, les dicen. A lo que el respondía: "quien no hace lo que ama es un desocupado". Muy bien, viejo, eso me gusta más. Pero ¿Qué pasa con los artistas? Somos los más trágicos, siempre nos andamos suicidando o teniendo vidas llenas de conflictos y de autodestrucción. El otro día, la hermosa Darling me decía que el mundo iba a salvarse por el arte y un montón de cosas igual de ridículas y absurdas. Tanta ingenuidad me lleno de ternura, pero es falso, desde que hay mundo hay arte, y ha sido creado como una respuesta no como una acción. Un artista se diferencia de alguien que pretende serlo en que, quien pretende serlo, idealiza el arte, y el artista, lo vive.
Sin duda es posible ser felices más allá de la promesa que no llega, y el ser humano debe creer que es posible. Y cada vez que alguien le responda que es absurdo un mundo sin egoísmo -porque idealizar el arte, o idealizar cualquier cosa, es un acto egoísta, para satisfacerte y llenarte de orgullo, mentirte-, un mundo con un esquema de pensamiento diferente, debemos responderle que no hay nada más absurdo que llegar a esta tierra injusta y pretender vivir en ella y aceptar tanta estupidez. Tú me llamas loco por soñar con un cambio, a mí me parece que lo único loco es pensar en algo diferente al cambio, cuando lo único que hay es sufrimiento.

Ensayo sobre un momento cualquiera.

¿Alguna vez te ha pasado que estás junto a alguien y se te ocurren una tras otra ideas para empezar una conversación pero las suprimes y te arrojas al silencio pensando que aquello no tiene sentido? Veo a las personas respirar ilusiones claramente falsas como si esa mentira representara un descanso, el clima de una montaña mágica en las alturas donde el aire es total pureza y belleza. Pero hay algo de esto que desprecio, ¿sería acaso el egoísmo de éstas? Don Quijote estaba loco y lleno de sueños, pero cuando Sancho le hizo ver que todos soñaban por una ambición, un egoísmo, y eso valía el sacrificio; a lo que Don Quijote respondía que el soñaba por soñar no más, por amor a los sueños mismos. En imposible no embarrarse en el hermoso y cálido terreno de las lágrimas al sentir tanta belleza inspirada por el Quijote. A veces pienso en cómo todos pasamos por la vida distraídos, como si la vida fuese una interminable espera de algo que se supone que deba salvarnos. Pero no es así, la vida es esto, y se está acabando.
A veces anhelo y envidio esos sueños fáciles, los más tiranos, los que se forman un ideal bastante imponente que le quiere decir a todos cómo vivir y qué hacer para que la vida del que lo sueña y de toda la humanidad sean dichosas. Como el ideal de los padres sobre un hijo, que es el origen del ideal de un Dios sobre los hombres. No podría jamás conformarme con eso porque no he sido feliz, no elegí ese camino de la obediencia agradecida, elegí el de vivir, y he sentido desde las alegrías más profundas hasta las tristezas más bellas y demoledoras. Pero sigo aquí, y cualquiera de estos días podría morirme y sería justo, porque he vivido, y no me dio miedo vivir y sufrir la vida, porque en este mundo egoísta siempre nos venden el gozo a cambio de sangre; empero, afortunadamente, aún no hay quien le ponga precio al cielo estrellado.
  A veces me pregunto si debería tener algo que crear, y cosechar, y ver crecer y sentirme lleno de orgullo. Entoces veo a los padres que piensan que le dan vida a los hijos y estos se las deben, pero no es así, el hijo nace a través de ellos, no por ellos, la mayor prueba que evidencia este equívoco es que el hijo nace con conciencia propia. Y esto deja todo argumento de "me debes la vida, soy tu padre/madre" convertido en un error, es error, y eso es irrefutable.
Pero, ¿no es acaso mi literatura, mi crecimiento como escritor, esa creación que he cosechado? Probablemente sí, pero no debo sentirme orgulloso, esa habilidad la he adquirido por acumulación, y la acumulación tanto de información como de cualquier ámbito, no es vida; de lo único que puedo sentirme orgulloso es de lo más primitivo de mí, de ese pulso que me llama a la vida, que me hace escribir esto, que justifica todo lo que he leído y todo el universo literario que me cabe en la cabeza. Los indígenas, mis ancestros, pensaban que el alma era pequeñita, lo más pequeño de todo el ser humano, y a veces se caía de uno, y se quedaba por ahí asustada y llorando, y uno debía buscarla con delicadeza y tomarla suavemente con un algodón. Una vez en el cuerpo de nuevo, uno no iba a morir. Sin duda alguna, el alma humana es la esperanza, y hoy he decidido no morirme.

jueves, 8 de octubre de 2015

Desayunando con Rebecca

Estoy desayunando con Rebecca aunque hace más de un mes que no sé de ella. Pero espero que sí, que nos encontraremos, no creo que personas como ella y como yo seamos separables. Si no me fui cuando supe que había sido prostituta, que la habían violado entre dos tipos por culpa de su maldito padrastro que no quiso darles dinero, hijo de puta, y tenía el descaro de verme de arriba a abajo con su cara de machote mexicano, yo soy más hombre que él, yo hubiese dado mi culo si no hubiese tenido dinero para que dejaran en paz a Rebecca, sencillamente porque es la mujer más estupenda que he conocido, porque he conocido a muchas personas que sufren, pero Rebecca es de las que ha ido y regresado del infierno.
Cuando nos conocimos me pidió que no le mostrara jamás nada de mis textos y que nunca escribiera nada sobre ella, eso era tan fascinante, exactamente lo opuesto a todos los que se acercan a mí, y no era una pantalla, sencillamente ella se cuidaba, se sabe demasiado destruida por dentro como para andarse arriesgando a tener sexo con sentimientos. Pero cómo ibamos a saber que terminaríamos amándonos.

Nos fuimos a vivir con su madre, esa mujer me amaba. Lo mejor de
Rebecca es que es la única personas con la que he follado que sea más pervertida que yo. Lo hicimos con la flaca esposa de su hermano, ella también además lo hacía con personas de su familia. Hay que decir que antes vivíamos más tranquilos con sus abuelos hasta que el viejo mal parido la quiso violar. Sólo en ese momento comprendí cuánto la amaba, porque supe que nunca podría abandonarla. La mire a los ojos, ella llena de lágrimas y miedos, y yo lleno de lágrimas y sueños. Todos querían que denunciara al viejo y la presionaban, la pobre se iba a terminar suicidando de tanta presión que sentía, lo supe por la forma en la que me hacía el amor. Lo cierto es que conseguí decirle:

-quien abusa ya tenía las ganas de abusar, no es culpa de el abusado, si no eras tú sería quien fuese.

-lo sé, pero si le digo a mi abuelita sufrirá mucho por mi culpa, eso no debe ser nuevo, ella a vivido toda la vida con él, sólo conseguiré hacerle daño.

-no puedo decirte qué hacer, debes tomar la decisión por ti y por nadie más, pero mírame -jamás olvidaré esa mirada- no estás sola, estás conmigo y no te dejaré caer, habrás follado con mil antes que yo, y lo único que me diferencia de ellos es que yo no pienso dejarte sola. Sea cuál sea la decisión que tomes, hazlo por tu libertad y no por miedo, porque tanto como si no lo denuncias o sí si lo haces, si lo haces por miedo, vas a estar jodida, porque las decisiones tomabas por miedo son un error aunque nos salgan como queremos, sólo las decisiones tomadas sin miedo nos enriquecen hasta si nos equivocamos.

-Te amo.

Luego follamos como dioses.

Nos fuimos a vivir en una cabaña, fue estupendo hasta que nos quedamos sin dinero. Desde que empezó a trabajar no la he vuelto a ver, me ha escrito un par de veces. No creo que me haya dejado por otro, ella sabe que conmigo puede ser libre y lo ha sido, esas cosas no se consiguen en cualquier pene. Una vez recuerdo que fuimos a una boda y quería coger con un tipo y la ayudé vigilando la zona para que nadie la viera, a ella le gusta ser pillada en esas, conmigo la han pillado decenas de veces: centros comerciales, su casa, fiestas, metros, etc. Pero esta vez era diferente, no quería ser vista, porque era el novio de la boda, y se casaba su hermana, bueno...

Ojalá regrese, dejaré en esta casa las ganas de amarla. Pero es hora de irme, nunca la dije que mi tiempo en México era corto, no pensaba que lo fuera, o mejor dicho, esperaba que no aunque sabía que iba a serlo. Debo irme, no quise que viniera si no le nacía hacerlo. Te voy a amar siempre mi Rebecca, ojalá comprendas que debo irme, sé que lo sabes, sé que comprenderás tanto como yo que no puedo soportar estar aquí sin ti, te dije que no iba a abandonarte, pero no estás, cómo no abandonar a alguien que no está. Da igual, querida, sé que sabes que te amo, sé que no piensas regresar, por eso da igual que me vaya. Porque aquí o donde sea, todos mis desayunos son contigo, aunque no estés.

Parece que Ingrid se fue, y no para volver.

No entiendo por qué se fue de repente y sin motivo, me gusta pensar que se fue sin razón alguna, que un día sólo se levantó y dejó de sentir algo por mí, y por eso se fue y listo. Pero lo triste es que esas cosas casi nunca pasan fuera de la literatura, también pensé que pudo conseguirse alguien más, es una solución más razonable aunque más triste, porque sería demasiado corriente, demasiado común. Odio que mis amores se mueran como los de todo el mundo luego de haberlos vivido de forma tan insólita. Pero tampoco creo que sea por otro, si pudiese estar con alguien más también podría estar conmigo, vamos, no es necesario ser arrogante para saber que estar conmigo es por lo menos más interesante que estar con la gente que uno conoce en el día a día, y no lo digo con orgullo, para llegar a ese punto se necesita estar bien loco y haber sufrido demasiado, la gente normal no es interesante principalmente por dos razones: tienen miedo a sufrir  o demasiado miedo para vencer al sufrimiento. Pero, supongamos que sí, que Ingrid Carolina se fue por otro, ¿no sería triste acabar con todo sólo por someterse al yugo de alguien? No puedo evitar preguntarme por qué se fue mientras pienso en la primera vez que hicimos el amor, ella es una mujer realmente hermosa, no de las que se fijan en la poesía -perdóname la sinceridad si eres una de mis amantes y lectoras, pero sabes de sobra cómo soy, luego si quieres te doy sexo de compensación- sino de las que son realmente hermosas e irresistibles, de las que te hacen odiar el mundo por no estar dentro de ellas sintiendo tu sexo dentro del suyo, bueno, ahora yo odio el mundo por haberme dado tanta suerte sólo para quitarmela. Pero bueno, vamos, peor sería poder tener sexo con ella pero no poder leer o escribir, aunque no puedo negar que realmente la quise, y la sigo soñando regresar sabiendo perfectamente que no ocurrirá, de todas formas ¿qué es lo que ha hecho mi alma tan triste y hermosa sino creer en lo imposible, no esperando que suceda sino por la belleza misma de creerlo y sentirme pleno al hacerlo? Oh, santos cielos, esa mujer era hermosa, no estoy seguro que haya podido tener orgasmos conmigo, creo que no, pero yo lo único que quería al acabar era hacerlo de nuevo. Eso es muy raro en mí, al terminar sólo quiero leer o hablar para mí mientras que la otra persona me escucha, sin embargo, es como si la otra persona no existiera. Pero con ella quería hacérselo de nuevo y de nuevo y más y más. A ella le encantaban mis gritos de orgasmos y mi forma de expresarme, bueno, es lo que les gusta a todas, la verdad. Recuerdo que le gustaba huir, ser perseguida por todos lados, maldición, eso era muy raro pero me gustaba, lo único malo es que a ella parecía gustarle eso más que el sexo, no entiendo por qué, luego de la segunda vez que se soltaba a correr me aburría y de qué manera. Seguramente tendría algún, problemas, todos los tenemos. No sé cuando los hombres dejaremos de preguntarnos por qué las mujeres nos hacen lo que nos hacen, debido a que en el fondo jamás lo hacen por nosotros, nosotros somos sencillamente el objeto al que dirigen su rabia, pero ellas se habían roto antes por muchas cosas. No somos tan importantes, aunque ellas tal vez no lo sepan. Pero piensen, ser mujer es como ser un hombre amedrentado desde que naces, es natural que terminen siendo o narcisas o locas o frustradas o lo que sea, porque la sociedad las condiciona de esa forma desde el núcleo familiar. Ingrid, recuerdo cuando me contaba cosas de su vida, de su madre, la historia de como falleció, oh, maldición, Ingrid, deberías estar aquí, y yo no debería estar escribiendo esto mientras lloro.

Giahanna, mi negra adicción.

Mi negra Giahanna, preciosas son tus nalgas, parecen dos burbujas a punto de estallar, las burbujas y el deseo siempre son más hermosos en ese instante justo antes de estallar. Me encanta cuando tus ojitos se me quedan viendo, y sale tu sonrisa con un delicioso filo que me eriza la piel y me corta en dos el río del tiempo. Siempre uno de tus ojitos se desvía y eso te hace tan peculiar, tan hermosa, podría decir de ti cualquier cosa, menos que eres fácil de remplazar. Eres de esas mujeres que el hombre normal no aprecia, porque eres de las que no se vende, de las que se entrega tal y como es si se enamora, y no anda midiendo las dosis de amor adecuadas para que consiga amarrar a su pareja "porque si le das todo de una vez, pierde el interés y se aburre fácil", pero no, Giahanna, sabes perfectamente bien que amarrar a las personas es una pérdida de energía y tiempo que se pudiera estar usando en amarse. Al final las pasiones extraen tanta vida  del tiempo que lo dejan vacío, sin sabor, con tedio y repugnancia por lo que antes fue delirio y ahora es cotidiano. Pero ¿por qué no usar toda esa pasión de una vez, en un sólo instante? Para qué esperar a morirnos de frío, cuando podemos morirnos de una vez, y de pasión. Sí, Giahanna, hermosa negra mía, cualquier tipo se aburriría de ti porque no te entendería: tú no eres una conquista, eres una mujer libre y entregada. Sólo un imbécil podría pasar por tu cuerpo sin hacerse adicto al movimiento convulsionado de tus piernas; a la forma de moverte en la cama tan parecida a los sensuales movimientos que tus ancestros y muchas personas de tu pueblo hacen cuando son poseídos por las danzas de los espíritus, que gózaron y sufrieron con demasiada entrega en esta tierra como para andarse yendo a otro mundo, quien vive de veras, nunca muere. Y se evocan, en esa furia con la que te contraes y te derramas sobre mi piel, mientras te penetro con bestialidad y tus incesantes orgasmos se aferran a mi espalda color Sáhara como un resplandeciente sol que le da muerte, y una fría noche, que a los bailes, les da vida.